Ángel Illescas, un legado que todavía perdura

Actualizado: jun 5


La muerte es algo muy presente en la sociedad. Y, como no, también lo


es en el culturismo. Muchos son los que se nos han ido para siempre en el deporte del hierro, dejando un legado que perdurará más allá de los tiempos. Unos fallecieron en accidentes de tráfico, otros por causas naturales y otros, desgraciadamente, y aunque se haya intentado obviar, por causas derivadas del uso o abuso de sustancias dopantes. Pero independientemente de las causas de esos decesos lo que está claro es que todos ellos forman parte de la historia del deporte español por su palmarés, su entrega, su sacrificio y saber hacer, entre ellos, Juan Ferrero, Francisco Ruiz Ontañón, Francisco del Yerro, Eusebio Esteban, Javier Cristóbal, Manuel Benito, Pedro Conrado, José Luis Santos, José Manuel Espadas o Santiago Moreno . Hoy, nos ocuparemos de un andaluz que no dejó a nadie indeferente y que dejó una huella muy especial y peculiar por su forma de entender la vida, por su arte, por su profesionalidad, por su conocimiento, por su desarrollo y, como no, por su sentido del humor, mucho sentido del humor. Sí, nos referimos a Ángel Illescas.

Ángel Illescas nació el 4 de septiembre de 1955 en Cádiz. Allí, creció jugando en la playa, un entorno sin parangón. A los 16 años se aficionó al culturismo, leyendo revistas americanas especializadas. Con tan solo 17 años ya poseía un gran físico, torneado, proporcionado y de gran calidad. En 1973, pesando 73 kilos de puro músculo, se proclamó Mr. Andalucía, en su categoría y en el absoluto, de forma autoritaria. En 1974, en Madrid, quedó subcampeón de España de culturismo, detrás de Salvador Ruiz, en un evento histórico donde Arnold Schwarzenegger deleitó al respetable con una magnífica exhibición y donde Baldo Lois ganó en el absoluto. Parecía que comenzaría un carrera arrolladora pero una terrible enfermedad de su madre, los estudios de ATS y el servicio militar, se lo impidieron. Unos años más tarde, una vez finiquitados sus estudios y con su gimnasio funcionando a tope y de donde surgieron culturistas como, por ejemplo, José Fernández, Manuel Menacho García, Miguel López o Juan Tinoco, se pudo dedicar de pleno al culturismo, su gran pasión.  

En 1977 de nuevo en Madrid, en el carismático teatro Montepío, Ángel con una forma espléndida, denso, rocoso y definido, quedó subcampeón de España en una categoría donde solo Baldo Lois pudo con él.En el absoluto donde Salvador Ruiz arrasó se alzó con un meritorio cuarto lugar. Y llegó 1979 el año de su consagración. Ganó de forma brillante en el campeonato de España, venciendo en su categoría (la talla alta) a hombres de la categoría de Enrique Torrent o Eduardo de la Asunción. En el absoluto obtuvo la tercera posición, detrás de Steve Shabaneh y de un sorprendente Vicente Segovia. En 1981 se coronó vencedor del campeonato de Andalucía donde obtuvo también el trofeo al mejor posador, algo que para él era muy importante y que dominaba a la perfección pues poseía unas cualidades artísticas y plásticas fuera de lo común. Poco después ganó el campeonato de España, en la categoría de pesado ligero, por delante de Joaquín Solloso y José Martínez, en el absoluto solo pudo con él, y por poco, Manuel Lucena.

En 1982 ganó de nuevo en el campeonato de España en su categoría y en el absoluto, dos años más tarde, en Madrid, en el Primer Open de España, un torneo abierto donde participaron atletas de la talla de Manuel Velasco, Joaquín Cabrero, José Fernández, Jenaro Ezquerra o Abel Pérez, se lo puso muy difícil a Salvador Ruiz que, a la postre, fue el vencedor. En ese mismo año se alzó con el triunfo en el Campeonato España, en una forma espectacular, en la categoría de pesado ligero, derrotando a campeones de la talla de Enrique Torrent o Antonio Lara y también en el absoluto, ganando brillantemente a José Ballester, Manuel Velasco y Lorenzo Moreno. También en 1984 alcanzó la séptima plaza en el campeonato de Europa, celebrado en la Haya, la décima posición en el campeonato del mundo, celebrado en las Vegas y se hizo con la victoria en la Copa Internacional, derrotando a Eduardo de la Asunción, José Fernández y Francisco Espasa, entre otros. 

En los años 90 Ángel Illescas no se prodigó mucho sobre la tarima participó en algún Trofeo Olimpia para luego retirarse de la competición. Fue un nombre que siempre estuvo muy ligado al culturismo no solo como competidor si no también como promotor, entrenador de campeones, directivo de la AEF (Asociación Española de Fisicoculturismo), colaborador en diversas revistas y como embajador de este noble deporte, algo que hacía muy brillantemente pues su cultura y sentido del humor eran únicos. Sus alocuciones en diversos eventos son todavía muy recordadas por aquellos que tuvieron la suerte de presenciarlas. Era, sin duda, un genio y figura con un carisma sobresaliente. 

Según su círculo más cercano Ángel Illescas falleció muy joven en 1997 por culpa de un tumor cerebral. Tristemente se apagó el genio pero no su figura que perdurará para siempre en la historia de la cultura física española.

Notas: las fotografías e información son de la revista Las Pesas y The Muscle.

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